Era una noche tormentosa, una noche de lluvia, rayos y relámpagos, una
noche como la mayoría en la semana. Después de la entrada de la onda tropical
al país y el peligro latente de un segundo temblor, el miedo de muchas personas
en Managua estaba presente. ¿Sería el colmo que tiemble con esta lluvia?, ¿Qué raro,
es raro que tiemble cuando llueve?, ¿Qué puta tiene que ver una cosa con la
otra? eran una de las tantas discusiones que se desarrollaban en la mesa
durante la cena o en las mesas de tragos con los amigos, pero por supuesto, que
llueva o haga mucho calor no indica que habrá un movimiento telúrico.
Esas noches que cuando
cae agua del cielo, que cae esa brisa que hace que el aire se ponga fresco,
ufff que te relaja después de un día arduo de trabajo o de estudio, esas noches
en las que cae un chaparrón de agua en el que decís, ¡ojalá que llueva toda la
noche hasta en la madrugada para levantarme rico!, en las que a la mañana siguiente no te querés
levantar porque ya tenes caliente la cama y si te levantas, ¡brrrrrrr frío!, esas
noches en las que también un montón de personas que viven en Managua, a la hora que ven que el cielo se
pone nublado empiezan a buscar como tapar los hoyos del techo, muchas veces de cinc o de plástico, que
los protege durante el día y la noche, del viento y del polvo, que cuando empiezan a caer las primeras gotas
se apresuran a buscar las pocas panas o platos que tienen, que meten al perro,
si es que alcanza en la casa, o a dejarlo amarrado debajo del lavandero, o a
tapar al caballo con plástico o a dejarlo a la intemperie sin ningún abrigo, sin
mucha culpa al final, porque la necesidad los obliga a hacerlo. Personas que
muchas veces construyen sus casas donde sea, sin importar el peligro o el
aviso.
El deslave ocurrido en el barrio 18 de Mayo debería de ser
una advertencia para las autoridades y también para los ciudadanos, nueve vidas
apagadas por una avalancha de lodo que calló sobre su hogar, que, cuando lo ves
en la tele te preguntas, ¡¿cómo puede pasar esto en Managua, es cierto que se
inunda y todo, pero, un deslave en la ciudad?! Pues si pasó, el día 16 de octubre
en las horas de la noche, mientras caía un chaparrón de agua sobre la ciudad un
muro de contención cedió ante la fuerza del agua y el peso del fango, desparramándose
sobre nueve infortunadas vidas, que por necesidad montaron su casa en ese
predio para tener un lugar donde estar.
En nuestro país y alrededor
del mundo hay personas que viven donde sea, a orilla de los causes, que estas
épocas parecen el caudal del Amazonas, en las faldas de cerros, al lado del río o en laderas escarpadas. Sin
duda la necesidad nos mueve a donde sea, hace que los humanos realicen labores peligrosas
para su existencia, siempre y cuando supla nuestras principales necesidades,
conseguir como llenar el plato al menos una vez al día y tener un techo que te
cubra. La población tiene necesidades, todos las tenemos, tener un techo es una
de ellas, pero debe de ser en lugares apropiados para vivir, ya que como
humanos y ciudadanos contamos con ese
derecho y cada gobierno o autoridad está en la responsabilidad de escuchar esa
necesidad y atenderla, con un plan de
ordenamiento, que nos indique donde se puede
y no se puede vivir, que sea en lugares dignos para sus ciudadanos,
donde se pueda disfrutar de la vida y no preocuparse o lamentarse por ella.